Mesa de nogal macizo con patas acero

El cliente es el mismo que el del mueble lacado blanco con roble que hice recientemente. Las patas se hicieron de rogar, pero por fin me las trajo el cerrajero y pude llevarle la mesa. La mesa debía ser sencilla, con un perfil redondeado en los cantos por abajo, y un matado a lija por arriba. Para el acabado, utilicé el mismo barniz ultra-mate que en las partes de roble de su otro mueble. Está feo que yo lo diga, pero entre lo preciosos que resultaron los palos de nogal una vez cepillados, y el efecto de aspecto natural sin barnizar que tiene este barniz, queda espectacular la mesa. Me encanta, es de esas cosas que hago a clientes y pienso “me la podría quedar perfectamente yo para mi casa…”

Las patas tienen su historia, porque aunque tengan un poco aspecto de inoxidable, es acero normal, del que se oxida, y cuyo aspecto natural es negruzco y feo. El cerrajero lo pulió con la radial, para sacarle el brillo y un aspecto industrial bastante llamativo. El problema sería que con los años se podría ir oxidando, pero resulta que en el barniz al horno, también existe un acabado transparente, cosa que yo no sabía. Así que las patas están lacadas al horno como Dios manda, pero se ve perfectamente el metal. Quedan chulísimas las patas, creo que alguna más de este estilo encargaré para otras cosas. Además, está hecho en pletina de 100x10mm, ahí puedes subir un coche que la pata no se va a doblar.

En fin, espero que os guste, como siempre os trato de llevar a mi web oficial para ver el precio.

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Cabecero de nogal macizo con inserciones

La cliente quería un cabecero pero no había visto hasta ahora ninguno que le enamorase. Para esto, como para todos los muebles, yo diría que básicamente hay tres opciones. Todas muy buenas y respetables, pero diferentes. La primera es irte a una tienda que tiene “muebles” baratísimos, comprar algo que van a tener igual en tu bloque otras 4 casas, que la función te la hace, y punto. La segunda es irte a una tienda que igualmente, tiene cosas ya hechas, pero tal vez más exclusivas, caras. Pero hasta aquí, tú llegas, eliges de lo que hay y punto. La tercera opción, (que es la buena!) es contactar conmigo, como hizo esta cliente.

Hablamos, me contó qué ideas tenía en cuanto a espacio, medidas y tal, y le sugerí algunas opciones. Vimos maderas, diseños, y fuimos perfilando hasta llegar al diseño que le gustó y me puse manos a la obra.

Unos días más tarde el cabecero estaba listo, y esta chica tiene ahora:

- Un cabecero único, hecho para ella, como ha hablado y decidido conmigo, que no va a tener nadie igual.

- Un cabecero de materiales nobles de primera. Aquí no hay imitación de nogal, ni color nogal, ni tinte nogal. Hay nogal, nogal.

- Algo que no está hecho en una fábrica por ahí por gente que le da igual. Está hecho por mí, de principio a fin. Diseñé algo específico para ella según las directrices que me dio. Cogí mi coche, me fui al almacén de maderas, trepé por paquetes gigantes de madera hasta encontrar los palos que me gustaban, me los llevé a la nave, fabriqué durante unos días la pieza, disfruté haciéndolo, y en este caso además, como era de Madrid, se lo acerqué y monté.

Aquí tenéis fotos del cabecero de nogal macizo con inserciones de koto, haya vaporizada y arce canadiense, y el enlace al producto en mi página. Yo entiendo que no todos podemos o queremos tener algo así. Desde luego si no me dedicase a esto (que hacerme muebles para mí me sale más barato) no creo que me pudiera permitir comprar el tipo de muebles que yo hago. Pero mi esperanza es picar un poco a la gente, que en la medida de sus posibilidades les pueda hacer cosas, y ante la duda, pedidme presupuesto, que eso es gratis!

 

 

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Mueble bajo lacado con roble

Este es el último mueble que me han encargado. Combina el lacado blanco con madera maciza. Además, la madera está barnizada con un barniz ultra-mate que me tiene alucinado, parece que la madera no está ni barnizada, no tiene nada de capa de resina ni brillo, pero sí está protegida, he probado a mojar una pieza barnizada, y la madera no absorbe el agua.

Los herrajes son todos de primera marca alemana. Las correderas de los cajones son invisibles y tienen cierre automático que asegura que el cajón se quede cerrado del todo siempre y no se abra sólo, y las bisagras de la puerta son de regulación total, con lo que dejas la puerta clavada en su sitio y la ajustas fácilmente.

Los frentes de cajón, puerta y balda son de contrachapado (ligereza, estabilidad y estética), que he chapado con roble. La trasera también es chapada en roble, y las patas son de roble macizo. Desde delante del mueble ves la testa en la pata, que es bonita en el caso de roble y para mí es signo de calidad. Testa=madera maciza, ahí no hay engaño posible. Aquí tenéis algunas fotos, y como siempre, precio en mi web

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Tipos de taladro

Hace poco un amigo me pedía consejo para comprarse un taladro, y hoy que me ha llegado mi último fichaje, he pensado explicar rápidamente qué tipos de taladro hay y para qué se usa cada uno.

Aquí vemos los cuatro principales tipos de taladro. En cuanto a fabricantes, a mí me gusta Bosch de la línea azul profesional (se nota, creo). Generalmente los profesionales usamos Bosch, Makita, Dewalt… No hay que comerse demasiado el tarro, es tan sencillo como que obtienes lo que pagas. Un taladro inalámbrico de chichinabo de tu gran superficie de bricolaje por 50€ es una basura, uno de profesional de 300€, será bueno. Esto se traduce básicamente en la longevidad de la herramienta. Si la quieres para dos fines de semana al año colgar un cuadro, cualquier cosa te vale. Si vas a usarla más a menudo, o simplemente te gusta lo bueno, tienes que gastar más. Al lío:

1) Taladro convencional. Estos taladros se enchufan a la red, utilizan brocas normales, y sirven fundamentalmente para taladrar. Para atornillar los puedes usar, pero no son ideales, porque tienen demasiada fuerza, y no se paran en el instante que sueltas el gatillo. Si lo compras percutor, el cabezal que sujeta las brocas tiene un juego hacia delante y detrás, que cuando taladras un ladrillo, o algo medianamente duro (para hormigón, piedra o asfalto se queda corto), haciendo tú fuerza contra la pared, bota la broca y taladra más deprisa. Cuando lo usas con percusión, hace un ruido infernal, y si son muchos agujeros cansa, porque tú haces fuerza para que funcione la percusión.

2) Martillo percutor. Estos también se enchufan, son para taladrar, suelen girar a menos revoluciones que los taladros convencionales, y la diferencia importante es en cómo funciona la percusión. La broca misma (fijaros en la foto) tiene unas canales que se deslizan dentro del cabezal, y sin hacer apenas fuerza contra la pared, tienen una acción percutora infinitamente superior a un taladro convencional, con poco ruido. Taladras hormigón, piedra, asfalto, sin enterarte, sin ruido, como la mantequilla. Aparte, puedes meterle brocas enormes, cinceles, y herramientas que si pones el taladro a percutir pero sin girar, sirven para picar. Utilizado así es una versión en miniatura de los martillos enormes que tienen los obreros para romper las carreteras y aceras.

3) Taladro inalámbrico. Se parece al convencional (y los hay percutores también), pero no va enchufado a la red, sino que tiene baterías. Por lo tanto es menos potente, pero más portátil y cómodo. Por otra parte, en el instante en que sueltas el gatillo, se para en seco, por lo que son más interesantes para atornillar y aplicaciones más delicadas que taladrar sin más. Para taladrar te sirve, pero tiene menos fuerza y mueve brocas menos grandes que el taladro convencional enchufado a la red. Lo crítico en estos taladros es la batería. Casi todas las máquinas que se venden ahora tienen baterías de litio, que es lo recomendable, pero alguna queda con baterías de otras tecnologías que duran dos telediarios.

4) Atornillador de impacto. Esta máquina, como su propio nombre indica, es fundamentalmente para atornillar. La diferencia con la anterior es que es más pequeña y ligera, por lo que no cansa tanto. Para tres tornillos no lo notas, pero si metes 40 tornillos con un taladro inalámbrico pesado, ese día no tienes que ir al gimnasio. Al ser pequeña, también puedes meter esta máquina en cualquier rincón. Aparte del peso, giran más deprisa que un taladro inalámbrico. Pero la diferencia fundamental es que cuenta con un mecanismo percutor, pero en lugar de golpear hacia delante y detrás (útil para taladrar), golpea en el sentido que gira. Por lo tanto va dando pequeños golpes giratorios al meter el tornillo. Esto supone que es capaz de meter los tornillos con una fuerza asombrosa para lo poco que te cuesta y lo rápido que va. Si tú insistes, te hunde la cabeza del tornillo en la madera como si nada. Esta máquina es una chulada si tienes que meter muchos tornillos, que haces rápido y sin esfuerzo. Para taladrar sirve, pero con limitaciones. Una cosa muy a tener en cuenta al comprar uno de baterías del tipo que sea, es si vas a necesitar más máquinas a batería, que usen las mismas baterías. Aquí por ejemplo es donde Bosch gana, tienes con la misma batería (que es lo realmente caro) taladros, atornilladores de impacto, radiales, sierras de calar, linternas, etc. Si tienes que comprar máquina+cargador+2 baterías 4 veces, te arruinas. Yo por ejemplo tenía ya el taladro inalámbrico, y al comprar el de impacto, lo compré sin batería, ya que usa las mismas, y me he ahorrado un dineral.

Así que esos son los tipos de taladro más normales. Cada uno para lo suyo, lamentablemente no hay uno que sea bueno en todo. Cualquier duda sobre taladros, dejad un comentario!

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Cepillado y grosores madera

Esto es una cosa que explico bastante a menudo a mis clientes, así que he pensado en hacer un post, con imágenes para que quede más claro.

La madera maciza, se compra en “palos”,o tablones, en bruto. Los largos varían, los anchos varían, pero los grosores son estándar en la industria. Estos grosores son 27, 38, 52, 76, 105mm. Pero esto no quiere decir que si te hago una mesa con madera de 38, la mesa vaya a tener 38mm de grosor. ¿Por qué?

El árbol del que proviene la madera se corta en tablones, de estos grosores mencionados. Después se seca, ya sea al natural o en secadero, y una vez seca, yo la compro. Cuando llega a mis manos, presenta dos problemas. El primero es que pincha, tiene astillas, marcas de la sierra que lo cortó, y está áspero e impresentable en general.

El segundo problema es que en mayor o menor medida, está torcido. Si lo apoyas en una superficie plana, cojea. Aquí podéis ver lo que miramos los ebanistas cuando cerramos un ojo y miramos a lo largo un palo, para ver cómo de torcido está y en qué sentido.

Entonces, ¿Qué hacemos? Hay una máquina que se llama cepilladora, o labra, si eres un carpintero de antaño. La máquina consiste en dos mesas, lo más largas posibles, lo más macizas posibles, y perfectamente paralelas entre sí.

Entre estas dos mesas hay un eje, con cuchillas. Normalmente son cuchillas rectas, a lo largo del eje, pero en la mía son cuchillas de cuatro posiciones, dispuestas en espiral. Explicar el motivo sería alargar esto, pero digamos que mola. Ojo con meter ahí la mano, la manga del jersey o el cordón de la sudadera…

Ahora qué pasa. La mesa izquierda y el eje lleno de cuchillas están perfectamente alineados; a la misma altura. La mesa de la derecha sin embargo, está paralela, pero no en el mismo plano, sino que sube y baja. Entonces, si yo pongo la mesa de entrada 2mm más baja, deslizo por ella un palo hasta llegar al eje, como el eje está 2mm más alto, se comerá 2mm de madera, y el palo saldrá deslizando por la mesa de salida, 2mm más fino.

Aquí vemos el palo, la mitad ya ha pasado por el eje y está en la mesa de la salida, si os fijáis veis la curva del eje en la madera donde va comiendo. Si os fijáis más, veréis que debería echarme crema hidratante.

Aquí he quitado el palo a medio cepillar para que se vea por donde ya hemos comido madera y donde aún no. Una vez hemos pasado el palo entero, una o más veces hasta dejarlo todo cepillado y plano, tenemos una cara perfecta. El siguiente paso es dejar un canto plano y liso. Giramos el palo 90º y lo pasamos, ¿no? Lo dejaríamos plano, pero no necesariamente a escuadra con la cara ya pasada. Este canto lo pasamos, apoyando la cara ya cepillada en la regla de la mesa, que está a 90º clavados de la mesa.

Ahora, si lo hemos hecho bien, deberíamos tener dos caras perfectamente lisas y planas, y a escuadra entre sí. Comprobamos:

Para tener las otras dos caras bien también, pasamos a otra máquina llamada la regruesadora, o “grueso”. La regruesadora tiene el mismo eje con cuchillas, pero en lugar de dos mesas encima, tiene una sola mesa debajo. Esta mesa está paralela al eje, y además sube y baja.

Entonces, si yo mido el grueso del palo y tengo 36mm (ya hemos comido con la cepilladora 2mm de los 38mm iniciales), y pongo la mesa de la grueso a 34mm del eje, puedo pasar por la mesa el palo, apoyando el lado bueno sobre la mesa, y el eje comerá otros 2mm del lado que aún está rugoso y desigual.

Normalmente estas máquinas tienen una manivela que uno gira y gira y gira y gira un poco más hasta lograr la altura deseada, pero la mía tiene un teclado que le metes la cifra y la mesa se mueve sola, porque soy así de chulo!

Ahora ya tenemos el palo con cuatro caras a escuadra, lisas y planas. Con este palo ya podemos empezar a trabajar. Pero para llegar al palo limpio, con estos procesos hemos perdido 4mm de los 38mm originales. Estos 4mm no son una cifra fija, depende. Cuando el palo viene más recto y limpio, o es de especies que se tuercen menos al secar, se puede quitar menos madera que si el palo está curvado como una patata frita. Si cepillamos piezas más cortas, habrá que quitar menos madera para dejarla bien que si tenemos que dejar los tres metros de palo lisos y planos. Como norma general, podemos perder 4-8mm al cepillar. Con suerte menos, o si el palo es muy largo o es de especies que se tuercen más, habrá que perder algo más. Por eso cuando os doy presupuesto pongo que la mesa es 32mm o 45mm aproximadamente. Siempre se intenta dejar lo más grueso posible, pero es una cosa que no se puede controlar y que varía. La gracia de la madera!

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Mesas de cristal con base de roble y nogal

Mi último encargo han sido estas dos mesas. Lo bueno de tener la tapa de cristal es que se ven más las patas y tiene más sentido hacerlas más bonitas que si sólo las vas a ver agachándote debajo de la tapa de la mesa.

La primera era una mesa de cristal de 120cm, y le hice una base de tres patas de roble, con un círculo de nogal en la unión de las tres secciones.

La segunda era más pequeña y rectangular.. No quería hacer la base tan ancha como el cristal, pero quería tener bien de apoyo para que no se cayera el cristal, así que se me ocurrió meterle estas elipses de nogal, que creo que quedan originales. Espero que os guste!

 

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Mueble de organización en bambú

Hoy os voy a enseñar un mueble que he hecho para mí. O para mi nave, mejor dicho. A lo tonto uno tiene bastantes herramientas (ni la cuarta parte de las que me gustaría tener), y siempre estaban manga por hombro. Quería hacer algo medianamente pequeño, con ruedas, donde entrase todo lo que tengo, y que hubiera margen para nuevas herramientas que pudiera ir metiendo.

La cajonera está hecha con tablero de bambú, y con contrachapado de abedul. Ambos materiales que tienen un canto medianamente estético, en los que no es necesario cantear, que no me gusta nada. Tiene 8 cajones, 5 de ellos menos profundos, y 3 más normales. Dentro de cada cajón me he hecho unas divisiones para tener todo organizado y clasificado.

Como era para mí, he utilizado unas correderas normalitas, y es un error. Siempre hay que usar herraje bueno, porque la diferencia en precio no es tanta, y si el cajón no va suave o no cierra perfecto, por bien que esté el trabajo de ebanistería, el mueble en general tiene una imagen mala. Pero bueno, el tirador sí que me gusta. Quería algo que no sobresaliera, por lo que pensé primero en lo típico de biselar la parte de arriba y de ahí tiras. Pero eso implica hueco entre cajones para que te quepan los dedos, y en este caso, hueco=serrín en los cajones. Así que quería hacer algún tipo de tirador embutido, y se me ocurrió hacer estos vaciados rectangulares, y biselarlos por dentro. Me gusta como queda, el hueco con las esquinas redondeadas tras el cual se ve el blanco del abedul, y es muy cómodo para abrir, metes los dedos hacia cualquier dirección y tienes bisel del que tirar para abrir el cajón.

La historia de este mueble es que normalmente, cuando compras muebles, el que los hace dice “60cm, 4 cajones, pues 15cm cada uno”. Pero eso no necesariamente es práctico para ti. Yo aquí necesitaba más cajones, pero no me hacía falta altura. Así que se hace así y punto. La ventaja de los muebles a medida y optimizados para las necesidades de cada uno.

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Mesa de bubinga maciza

Tenía ganas de hacer una bonita mesa grande, y me vino una cliente preguntando por algo que desde luego cumplía con mi antojo. Una animalada de 220x105x6.5cm. Si fuera en pino sueco todavía sería de un peso manejable, pero en bubinga, una madera tan bonita como pesada, me temía que sería un lío de fabricar. Estaba equivocado, fue peor! La tapa de la mesa terminada pesaba casi 150 kg, con lo que maniobrarla por la nave fue una odisea.

La mesa se terminó con barniz satinado; con algo de brillo. Las patas son dos cuadrados de acero, unidos por un rectángulo más largo, todo soldado y lacado al horno en negro. Después de embalarla, entre tres la llevamos, y fue la experiencia de transporte más horrible que yo he tenido nunca. Los dos muchachos que me ayudaron decían que llevaban muchos años trabajando en las mudanzas, pero que nunca habían cargado nada igual.

Cuando por fin la colocamos en su sitio, la cliente se acababa de mudar, y la casa es bastante grande, con lo que la mesa en las fotos no luce tanto, ni parece tan grande. Pero bueno, espero que os sirva para haceros una idea y que se vea que se pueden fabricar mesas chulas, en cualquier madera, con patas interesantes que me hace mi cerrajero. Como siempre, podéis ver el precio mi web.

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Armario ropero de cuatro maderas

Acabo de volver de montar este último encargo, para Casa Enrique, que va convirtiéndose en un cliente habitual, crecientemente colonizado por mis productos!

En esta ocasión se trataba de hacer un armario ropero en el que guardar los abrigos de los clientes mientras comían. Me dieron un poco de vía libre en cuanto al diseño, especificando únicamente medidas del mueble, y que debía ser algo llamativo, que diera que hablar. Justo lo que me gusta a mí fabricar, así que empezamos bien.

Como tampoco podíamos volvernos locos y meter en el comedor una locura como las que se me ocurrieron al principio, pensé en hacerlo lacado blanco, pero con detalles que fueran los llamativos. En los costados y puertas le metí unos plafones biselados, pero en lugar de hacerlos también blancos, los metí de cuatro maderas distintas, pero todas ellas muy especiales. La de arriba del todo es zebrano. Es una madera poco conocida, y una auténtica joya. Tiene unas vetas espectaculares y es muy difícil de encontrar; muy exclusiva. Debajo va el nogal que no podía faltar. Debajo roble de tierra de fuego (lenga), que es una madera también poco usual, con un color rosáceo particular, y unas vetas bonitas. Por último, para meter algo de tonalidad rojiza, jatoba.

El tirador también quería que fuera algo especial, así que fabriqué estos rectángulos redondeados de nogal, con un vaciado interior, y el vaciado por dentro biselado. De esta manera, cuando metes los dedos en el tirador, puedes posarlos en el ángulo interior y abrir con facilidad.

Por dentro el armario es sencillo, ya que es para lo que es. Tiene una balda de nogal, que da rigidez al mueble y es también útil por si alguien trae un sombrero o algo que no se cuelgue de una percha. Luego una barra para las perchas, y ahí caben un montón de abrigos.

Poco más que contar. El mueble viajó desmontado, y lo monté in situ con un destornillador y una llave allen. Esto es muy ventajoso a la hora de enviar muebles bien protegidos y ocupando el mínimo espacio. Podéis ver el armario y su precio en mi web.

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Mi viaje a EEUU

Muchos me preguntáis qué hago exactamente en EEUU, que qué es eso de muebles de tabla periódica. Pues aquí os cuento un poco. Se trata de un mueble bastante grande, que tiene dentro un entramado de casillas. Sobre esas casillas hay unos metacrilatos grabados con nombre, símbolo y número atómico. Tapándolo todo, otro entramado de madera, puramente decorativo. Dentro de cada casilla, hay muestras de los elementos, además de muestras de artilugios de uso cotidiano que los emplean. En algunos no hay más que cuadrados de metacrilato con una foto dentro, porque si hubiera suficiente del elemento como para que lo vieras, tú y toda la ciudad estaríais fritos. Pero sí hay algunos radiactivos. Me consta, porque durante la instalación, un catedrático trajo un contador Geiger, y se movía la aguja!

Se montan en museos, facultades de química, laboratorios, empresas relacionadas con la química… Este está hecho en bambú, ha ido a California, y en cuanto vuelva (mañana), me pongo con otro igual, que va a Connecticut. Aquí podéis ver el mueble entero:

Luego un detalle del oro, que es uno de los elementos más populares, aunque resulta que no el más caro.

Una cosa buena de hacer estos muebles, es que después de terminar, ya que te has ido a la otra punta del mundo, te pasas unos días de esparcimiento por la zona. La última vez que vine a EEUU, era con un cenutrio que me impidió ver más cosas, pero esta vez sí he podido ir a Yosemite, ver ballenas en Monterey, el bosque de las Secuoyas gigantes… Aquí unas cuántas fotos.

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